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Cómo hacer pan de molde en casa

Hacer pan en casa es una experiencia muy satisfactoria: empiezas desde cero con los ingredientes que tú eliges y el resultado acaba siendo un pan recién hecho delicioso. Aunque pueda parecer algo entretenido, es cuestión de práctica y de usar los utensilios adecuados para preparar pan.

Además, existen recetas de pan de molde que son muy fáciles de hacer y que quedan deliciosas. 

¿Quieres aprender cómo hacer pan de molde en casa? Preparar tu propio pan de molde es una opción más sabrosa y saludable.

¿Sabías qué…?

El pan de molde que se vende en supermercados, pan de molde industrial, puede parecer saludable, pero cuenta con muchos ingredientes que no lo son, como los azúcares refinados o añadidos innecesarios. Incluso en el caso de los que se venden como integrales, hay que tener cuidado, ya que los ingredientes de este tipo de pan suelen ser de muy poca calidad, sin contar con la proporción real de harina integral que contienen, que puede ser reducida.

Por este motivo, aprende cómo hacer tu propio pan de molde en casa. Además de ser sencillo, podrás elegir sus ingredientes y el resultado poco tiene que ver con el sabor del pan de molde del supermercado, ¡es de lo más sabroso!

 

¿Cómo hacer pan de molde?

 

¿Qué necesitas?
pan de molde

Usa un molde con la forma del pan de molde tradicional para conseguir un resultado auténtico. Aseguráte de tener un molde hecho de silicona platino, porque este material permite generar la humedad necesaria a la masa que se coloca en su interior y evita que el pan se seque de forma que se logra una cocción homogénea. 

Te proponemos diferentes medidas:

pan de molde 2

También puedes ayudarte de otros utensilios que te facilitarán cómo hacer pan de molde como la Panera, que es un recipiente en el que pesar los ingredientes, trabajar la masa, amasar el pan e incluso hornear, ¡todo en el mismo gadget! Es una gran ayuda para no ensuciar y trabajar el pan de forma más cómoda. Hay también una versión más pequeña

Ingredientes

  • 1/2 kg de harina de fuerza (especial para pan)
  • 320 ml de agua templada
  • 15 g de levadura de panadero
  • 1 huevo
  • 100 g de semillas variadas (pipas, lino, avena,...)

Elaboración

  1. Pon el agua templada en la Panera, añade la harina y por último la levadura. Amasa con las manos durante 10 minutos. Agrega a la masa las semillas (reservando 20 g) y amasa de nuevo para que se incorporen homogéneamente.  
  1. Introduce la masa en el molde intentando que quede plana y deja fermentar tapado con un trapo de algodón en un lugar templado durante 2 horas.  
  1. Bate el huevo, pinta la superficie del pan con él y espolvorea algunas semillas más.  
  1. Cocina en el horno, precalentado a 180ºC, durante 35 minutos. 
  1. Retira del horno, desmolda y deja entibiar sobre una rejilla. Si quieres la corteza más dura, cocina desmoldado en el horno a la misma temperatura unos 5 minutos más. 

 

¿Sabes que es más saludable escoger alimentos integrales?

A la hora de hacer tu propio pan, es recomendable que escojas harinas integrales en la medida de lo posible, ya que son una gran fuente de fibra con un alto efecto saciante e ideal para mejorar el tránsito intestinal. En el caso de las harinas blancas, esta fibra desaparece en el proceso de refinación.

Por otro lado, este tipo de harinas proporciona hidratos complejos, que se liberan más lentamente, con lo que evitan los picos de insulina y dan energía durante un periodo de tiempo más largo. Por último, las harinas integrales contienen también algunas vitaminas y minerales. 

Lo mejor es que compres diferentes tipos de harina integral a granel y pruebes cuáles son las que más te gustan: trigo tricentenario, trigo sarraceno, espelta, avena, centeno… ¡Cada una tiene un sabor diferente! Si tienes algún tipo de intolerancia al gluten o a alguna variedad de cereal, dispones también varias opciones.

Una vez que sepas cómo hacer pan de molde en casa y tengas práctica, dale tu toque personal: puedes añadirle nueces, pasas, copos de avena… ¡Así tendrás un pan nuevo cada semana! Disfrútalo tanto en tus desayunos como en tus meriendas: tostado, como sándwich... ¡Delicioso!

 

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