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Probióticos y prebióticos: ¿cómo ayudan a nuestro organismo?

Muchos de los alimentos que consumimos diariamente contienen bacterias beneficiosas para nuestro organismo (probióticos) o que sirven de alimento para estas bacterias beneficiosas (prebióticos).

Hace ya más de un siglo, Elie Metchnikoff, científico ruso, premio Nobel y profesor en el Instituto Pasteur en París, postuló que las bacterias ácido lácticas eran beneficiosas para la salud y capaces de promover la longevidad. Así pues, el consumo de probióticos y prebióticos es beneficioso la flora intestinal. Descubre lo que estos compuestos y microorganismos le aportan a tu salud.

 

¿Qué son los probióticos y los prebióticos?

Los probióticos son alimentos con microorganismos vivos que tienen efectos beneficiosos  para el balance microbiano intestinal y, por tanto, para la salud. Las bacterias ácido lácticas más utilizadas como probióticos son el Lactobacillus y  Bifidobacterium.

Son microorganismos probióticos aquellos que tienen capacidad para resistir el ácido gástrico y las sales biliares, ya que para ser efectivas, debe llegar una cantidad suficiente de bacterias probióticas vivas al intestino, el lugar donde ejercen su labor.

En cuanto a los prebióticos, estos son compuestos que no digerimos y que las bacterias intestinales benéficas consumen tras haber fermentado en el intestino. Los prebióticos son carbohidratos complejos, fundamentalmente polisacáridos y polisacáridos (excepto el almidón), que atraviesan el tracto gastrointestinal intactos y son consumidos por las bacterias. Entre los más comunes encontramos inulina, galacto oligosacáridos, lactulosa, oligosacáridos de la leche materna, etc.

 

Beneficios de los probióticos

Los microorganismos probióticos se caracterizan por los efectos que generan en el organismo, de entre los que destacan los siguientes:

Disminuyen la inflamación gástrica y reportan una mejora notable cuando se sufre  gastritis. Asimismo, ayudan en la disminución de la infección gástrica por Helicobacter Pylori, una bacteria que causa infecciones en el estómago y que se encuentra aproximadamente en 2/3 de la población mundial y que en la mayoría de las ocasiones produce gastritis.

Previenen la colonización y replicación de determinados patógenos, y son utilizados como tratamiento preventivo y/o curación de diarreas aunque pueda resultar paradójico es un perfecto aliado en la prevención del estreñimiento.

También pueden ser utilizados en el tratamiento para la intolerancia a la lactosa dado que poseen las enzimas necesarias para digerir la lactosa. Actúan además como coadyuvantes en la prevención de enfermedades cardiovasculares, ya que participan en la eliminación del colesterol.

 

Beneficios de los prebióticos

Los prebióticos, que principalmente se trata de hidratos de carbono complejos, tienen las siguientes funciones en el organismo:

Por un lado modifican el ambiente intestinal ayudando a fortalecer o restablecer las funciones inmunitarias del organismo, impiden algunas fases de la carcinogénesis (conjunto de fenómenos que determinan la aparición y desarrollo de un cáncer) y aumentan la biodisponibilidad de calcio y magnesio para su absorción intestinal.

Son sustancias bajas en calorías con efectos similares a la fibra alimentaria y participan en la prevención de caries dentales (dado que se trata de hidratos de carbono complejos y no simples que son los que realmente producen las caries).

 

Efectos perjudiciales de los prebióticos

Los prebióticos no funcionan igual en todas las personas, de modo que no todo el mundo observa los mismos beneficios. En ocasiones, si se consumen en exceso, pueden ocasionar gases y molestias gastrointestinales. No obstante, estos síntomas suelen tener lugar cuando se consumen en forma medicamentosa; rara vez cuando provienen de alimentos funcionales que contienen estos compuestos o bacterias.

Están contraindicados en pacientes inmunodeprimidos, ya que en el caso de los probióticos, principalmente, estamos hablando de bacterias vivas que para una persona sin problemas de inmunodeficiencia son beneficiosas, pero que para personas inmunodeprimidas pueden ser un problema.

 

Alimentos en los que los podemos encontrar:

Los microorganismos probióticos los podemos encontrar en yogures, leches fermentadas, aceitunas, pepinillos, chucrut y encurtidos, ya al acidificarlos con vinagre aparecen bacterias lácticas. El kéfir no deja de ser una leche fermentada, pero con mayor diversidad de especies de bacterias probióticas. Sin embargo, el queso crudo, al estar pasteurizado, pierde sus bacterias vivas.

Los compuestos prebióticos los encontramos en alimentos como el ajo, el puerro, la cebolla, los espárragos, la miel, la avena, el aceite de oliva, la banana y la alcachofa.

Tanto los microorganismos probióticos como los prebióticos de los que se alimentan estas bacterias beneficiosas suelen estar muy presentes en nuestra dieta habitual. No obstante, si crees que no los consumes lo suficiente, ya sabes en qué alimentos puedes encontrarlos. Sigue una dieta saludable y equilibrada, y disfruta de una buena salud.

 

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